¿De antojo? Sin referirnos a los atractivos internacionales que nos visitan año con año, caminar por el Malecón suele abrir el apetito al pasar frente a los puestos ambulantes que ofrecen diversas opciones para "aplacar la lombriz". Es aquí donde el folklore mexicano se hace notar entre puestos de elotes, raspados, dulces, frutas servidas en vasitos, plátanos fritos y las refrescantes aguas de sabores. Como el hambre no descansa, tampoco ellos; están ahí los siete días de la semana a partir de las 6:00pm a espaldas de la fuente de los delfines en el Malecón.
Si va en dirección de Los Arcos al Parque Hidalgo, encontrará primero el puesto de elotes, famoso por la gran variedad de salsas que ofrece. Es atendido por la señora Leticia Jiménez y su esposo Ramón Cruz. Ellos ofrecen elotes hervidos, enteros o desgranados y servidos en vaso (esquites). Los ingredientes que usan para aderezarlos son: mayonesa, queso cotija, crema, limón y chile al gusto, y puede elegir la combinación que más le apetezca. La señora Leticia es quien prepara su orden mientras su marido tiene contacto con el dinero.
Unos puestos adelante topará con los raspados. Mary es quien atiende el puesto y prepara una gran variedad de jarabes caseros al estilo tapatío, hechos con frutas naturales. Los hay de tamarindo, coco, fresa y vainilla, entre otros. El hielo que utilizan es muy limpio y lo compran en la fábrica.
Siguiendo con el recorrido encontrará los elotes asados al carbón, atendidos por la señora Victoria Soto. Puede escoger entre uno bien tostadito y casi negro o uno tierno y apenas doradito, y acompañarlos con sal, limón y chile o mayonesa y mantequilla.
Por supuesto que los dulces no pueden faltar, como favorito de los niños. Lo mismo que las aguas embotelladas, refrescos en lata bien fríos y las aguas frescas que se encuentran a un lado con surtidos sabores de jamaica, lima, horchata, fresa, limón y naranja.
Si aún así no logró saciar su antojo, entonces sí, échese un taco de ojo.
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