Quien no ha comido los tradicionales “tacos de marlin” o un rico pescado zarandeado no conoce Vallarta. Pero ¿qué hay detrás de estos sabrosos peces? ¿Cómo viven y dónde viven? Pocos conocemos realmente algo más que su rico sabor y su uso en la pesca deportiva, pero vale la pena leer un poco sobre su secreta vida marina y la forma en que los pescan para que lleguen a tu mesa.
El Huachinango
Comenzando por su nombre, los mexicanos debemos sentirnos orgullosos que éste sonrojado pez lleve un nombre náhuatl, utilizado por casi todos los pueblos de habla española para referirse a él, que existe tanto en el Golfo de México como en el Océano Pacífico. Aún cuando existen alrededor de 100 diferentes especies, no lo son para la sociedad en general, pues todos comparten su característico sabor.
Es increíble lo poco que se sabe sobre uno de los peces de mayor valor comercial e importancia del país, desconociendo aún muchos aspectos sobre su dieta y reproducción. Esto nos ha llevado a la sobreexplotación del mismo, y todos estamos acostumbrados a comprar “parguitos” (se le llama también “pargo”) de menos de 30cm, que resultan ser juveniles que ni siquiera lograron llegar a su madurez sexual, que la alcanzan hasta los 2 años de edad. Sorprendentemente pueden alcanzar hasta casi 1 metro de longitud, pero desafortunadamente son ya, extremadamente raros. Mi consejo: comprar sólo pargos que superen los 30cm, para así poner nuestro granito de arena y asegurarnos que los peces que comemos hayan podido dejar descendencia, pues luego de reproducirse pueden depositar ¡hasta 500 mil huevos!
El Dorado, el Marlin y el pez Vela
El dorado es conocido en el mundo de la pesca deportiva como “la presa perfecta”, por ser un pez de sabrosa carne que lucha por liberarse hasta el último momento, al que muchos califican como “espectacular”. Comúnmente llamado “Mahi-mahi”, éste nombre proviene de su nombre hawaiano Mahimahi. Puede alcanzar hasta los 2 metros de longitud y 40kg de peso, pero es muy raro encontrar organismos de esa talla.
Lo mismo ocurre con el marlin, que según la especie (hay 4 especies) puede alcanzar hasta los ¡5 metros!, con un peso de más de 700kg. El pez vela no mide más de 3.6 metros y puede pesar hasta 100kg. Tanto el pez espada, el pez vela y el marlin comparten la característica de utilizar su largo y afilado pico para atacar y atontar a sus presas antes de comerlas, y se sabe de casos en los que literalmente han “ensartado” a sus presas, y ocasionalmente a otros organismos de forma accidental. Al igual que el dorado, todos ellos son peces extremadamente ágiles y veloces, cazadores de peces y calamares.
“Pescar y devolver” una práctica inteligente
En México la Ley de Pesca establece que el dorado, el marlin, el pez espada y el pez vela deben ser utilizados únicamente para la pesca deportiva (1 ejemplar por pescador y por día), pero desafortunadamente casi nadie lo obedece, lo que ha generado abusos en todo el país y nuestra bahía no es la excepción, donde un pescador no dudará en atrapar cuantos dorados pueda, sin liberarlos de regreso al mar. Este abuso convierte a los pescadores deportivos en “depredadores deportivos”, aunque hay que aclarar que no podemos generalizar. La venta y comercialización de estos peces está prohibida, quedando su uso restringido exclusivamente al consumo doméstico o su montaje en taxidermia. Actualmente en restaurantes y hoteles el dorado es ampliamente solicitado, por lo que existe un verdadero comercio ilegal de carne de éstos peces, que finalmente afecta a los verdaderos pescadores deportivos y quienes dependen de ellos.
Para evitar que las poblaciones de peces se vean afectadas, en muchos países existe lo que se denomina “catch & release” (pescar y devolver), que como su nombre lo indica el pez es liberado luego de ser capturado. En México raramente se practica, y en lugares turísticos como nuestra bahía, debería considerarse seriamente esta inteligente opción.
Aún cuando personalmente no soy partidario de la pesca deportiva ni me gusta consumir pescados ni mariscos, respeto y admiro este deporte (que ciertamente es una importante fuente de ingresos para los prestadores de servicios turísticos locales), pero no comparto la idea depredadora de matar todo lo que se pesca, ya que ésta pesca se debe realizar con fines de esparcimiento y sin afán de lucro.
Debemos cultivar la idea de liberar con vida a las presas, si de verdad lo que se disfruta es la lucha de poder y su final captura. De ese modo, se les da a estos peces (y a quienes los pescan) una nueva oportunidad, lo que a largo plazo hace mucho más interesante la pesca deportiva, pues tanto los peces como los pescadores deberán hacer uso de toda su experiencia y habilidades para salir victoriosos de su encuentro. |
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