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Dulces recuerdos

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Una vista más del famoso malecón.No hay como pasar la tarde del domingo en el Malecón. Claro, si es que uno no sufre de temor a las multitudes. Hay una variedad enorme de comida, y este humilde reportero estaba fascinado con el buffet callejero frente a sus ojos. Para terminar con broche de oro, se topó con su postre predilecto, postrado a casi dos metros de altura: un algodón.

Una de las delicias más famosas, y más vistosas, es el algodón. Estas confecciones azucaradas las encuentra uno montadas sobre largos postes que llevan los vendedores en el Malecón y por lo mismo es difícil perderlas de vista. El dulce de algodón tiene sus orígenes en Italia en el siglo XV. No se popularizó a gran escala hasta la Feria Mundial de 1904 en St. Louis, donde un par de inventores norteamericanos debutaron una máquina eléctrica que producían estas fibritas de azúcar puro.

Hermosas vistas dentro del pueblo a los lugares más representativos de Vallarta.En el Malecón, uno de los vendedores más antiguos es el señor Francisco. Lleva 27 años en la venta de algodones y aunque no especificó hora de entrada, nos dijo que lo podíamos ubicar sin falta todos los viernes, sábados y domingos en la tarde. En su casa tiene su aparato para crear algodones de varios colores y los trae y los monta aquí para venderlos. Son el acompañante perfecto mientras uno espera con ansia, y un poco de vértigo, el inicio del espectáculo nocturno de los voladores de Papantla.

Sobre el producto en sí, ¿qué se puede decir? Es azúcar en su totalidad y, pese a que había tanto rositas, como azules, verdes y violetas, todos le supieron igual a este humilde reportero callejero. Todos igual de dulces, pero todos evocaban igual recuerdos de ferias pueblerinas de antaño. Definitivamente recomendable para los nostálgicos, y desde luego para aquellos que aman lo dulce.

Famosos arcos del malecón, símbolo vallartense. No se les olvide echarse una vuelta al malecón el domingo. El tumulto de gente y los puestos, los artistas y los vendedores, son siempre un acontecimiento. Si andan con antojo de algo asertivamente dulce (y se van a lavar los dientes antes de acostarse), ahí está el señor Francisco esperando con sus algodones.

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