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El Arte de Girar con Estilo: Los Delfines Tornillo

por Biol. Oscar S. Aranda Mena |

Una rareza en nuestra bahía
Pocos nos detenemos a reflexionar en lo afortunados que somos al tener una bahía tan grande y tan profunda. Sus ricas aguas y variados hábitats ofrecen refugio a una gran variedad de organismos que en otros lugares nunca serían vistos. Tal es el caso del delfín tornillo, que por preferir aguas oceánicas y profundas, hace de Bahía de Banderas un sitio muy frecuentado para alimentarse, descansar y, por supuesto, divertirse.
Conocido como delfín tornillo oriental (stenella longirostris orientalis), acostumbra nadar en grandes grupos que se sabe pueden reunir a más de 1,000 individuos. Con lazos sociales muy estrechos, estos animales recorren grandes distancias para alimentarse de peces, entrando en ocasiones en lugares protegidos y menos profundos para descansar. Rara vez son observados durante el verano, pero durante el invierno, cuando el agua es más templada, se les puede ver nadando a gran velocidad. Desafortunadamente, esta especie de delfín es la que más ha sufrido por la pesca del atún, al asociarse normalmente a los cardúmenes de éstos, quedando mortalmente atrapada en las redes.

La ciencia del giro
1769 fue la primera vez que el comportamiento del delfín tornillo fue descrito. Resulta sumamente curioso que este comportamiento haya sido objeto de estudios científicos meticulosos, que analizan el cómo pueden girar tantas veces y tan rápido fuera del agua, además de sacar conclusiones sobre la razón por la que lo hacen.
Pueden girar hasta 7 veces sobre su eje por segundo, antes de caer de nuevo en el agua, sin olvidar además que son capaces de saltar varios metros sobre la superficie al mismo tiempo. Los estudios arrojaron que la razón es meramente física y que se simplifica al entender que la enorme fricción que tienen bajo el agua desaparece en el momento de salir a la superficie, comenzando a girar desde el agua con apenas 1 ó 2 giros por segundo. Con ese impulso tan grande, el resultado es una divertida aceleración rotacional que marearía a cualquiera.

¿Y la razón?
En realidad, utilizar la palabra "divertida" puede sonar un tanto arriesgado, pues soy una persona que no le gusta humanizar a los animales. Sin embargo, pareciera que lo hacen por el simple placer de hacerlo. Si lo ponemos al nivel de la lógica del delfín, sería más o menos así: "soy un delfín tornillo; luego entonces, giro".
En realidad no se sabe ni se sabrá a ciencia cierta la razón del giro, pues es la única especie que gira de esa forma y a tal velocidad. Se cree que es un modo de comunicación, lo que le da algún grado de confianza al grupo, además de ser un indicador de dónde están los miembros. Otra teoría indica que giran para desprenderse de parásitos o peces que se adhieren a sus cuerpos y, la última (mi favorita), que simplemente lo hacen por diversión.
Sería muy egoísta de nuestra parte pensar que la diversión y la felicidad son sentimientos únicos de nuestra raza, cuando en realidad el juego (la forma más pura de diversión) y la felicidad (un estado de satisfacción profunda) son comportamientos que se extienden por todo el reino animal.
He visto grupos de varios cientos de individuos nadando sin girar y en el momento en que perciben nuestra embarcación, una considerable parte del grupo se separa y se dirige a nuestro encuentro, comenzando a dar frenéticos giros sin parar, a la misma velocidad de la lancha y tan cerca que nos han llegado a salpicar. Si eso no es diversión, usted, mi querido lector, podrá sacar sus conclusiones.
Quiero pensar que tal vez ésta es, además de los humanos, la única especie que ha encontrado la forma de ser feliz y de disfrutar de cada momento de su vida, lo que resulta, para la mayoría de nosotros, bastante envidiable. Venga pues el reto, para que giremos y giremos de felicidad en cada momento de nuestras vidas. Claro, sin sentir ganas de devolver el estómago. ¡Eso sí me haría feliz!


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