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El Niño y sus Efectos en Nuestra Vida Diaria
por Biol. Oscar S. Aranda Mena |
| Un fenómeno poderoso con un nombre inocente Resulta sorprendente cómo la ciencia fue descubriendo que un fenómeno que en sus inicios (1969) se consideraba como una corriente cálida en el Pacífico Central, resultó ser uno de los eventos climáticos que ejercen una gran influencia sobre el clima mundial. Ese fenómeno es conocido como "El Niño", cuya magnitud y efectos opacan su inocente nombre, mismo que recibió en memoria del niño Jesús, por ser un fenómeno que se detectaba durante el periodo navideño. Ahora, 40 años después, "El Niño - Oscilación del Sur" causa nuevamente estragos en México y el mundo, generando las temperaturas oceánicas más altas que se hayan registrado en la historia, provocando sequías severas e incendios de magnitudes catastróficas. Este año, es considerado igual o más intenso que el que afectó a nuestro país en 1997-1998, por lo que se espera una sequía muy intensa que afectará caóticamente a la sociedad y sus actividades económicas.Pero, ¿cómo puede crearse semejante caos? En realidad es lo contrario, aunque parezca contradictorio. Si bien es un fenómeno sumamente complejo, el incremento en la temperatura superficial del océano en las zonas cercanas al Ecuador provoca modificaciones en la intensidad de los vientos haciéndolos más débiles. En consecuencia, existen menos fenómenos meteorológicos intensos. Dentro de esa "estabilidad climática", suele llover más donde generalmente no llueve, mientras que hay sequías donde normalmente sí llueve. Eso ocurre en México, y la razón es que hay menos huracanes afectando a nuestro país. ¡Benditos huracanes! Nunca los climatólogos y agricultores habían celebrado tanto la aparición de un huracán como el que afectó recientemente a Baja California, pues a pesar de los destrozos y daños económicos que provocó, vino a aliviar un poco la severa sequía que sufría esa parte del país. Esos huracanes tan temidos son los que producen la mayor parte de las lluvias del verano en nuestro país. Ahora se sabe que la cantidad de huracanes en el Golfo de México disminuye durante la presencia de El Niño; aunque los huracanes en el Pacífico Mexicano no se ven afectados en cantidad, sí tienden a ir más alejados de la costa, llevándose consigo las preciadas lluvias, aunque suelen durar más tiempo y tienen posibilidad de convertirse en huracanes de alta peligrosidad con mayor facilidad debido a las altas temperaturas del mar. Un océano más pobre El océano funciona de forma similar a un bosque o una llanura. Así como la sequía provoca una menor producción de vegetales y semillas y en consecuencia una menor producción de ganado, del mismo modo disminuye la capacidad del océano para alimentar la vida que en él habita. Durante El Niño se registran importantes cambios en la abundancia y distribución de las poblaciones de peces, por lo que la productividad del océano disminuye al no haber suficiente alimento. El término de "vacas flacas" podría traducirse para los pescadores como "peces flacos". Un niño bueno Es a través de fenómenos climáticos que afectan a nuestra sociedad como hemos conocido a El Niño. No debemos pensar que sea una amenaza apocalíptica o que va a destruir a la humanidad. En realidad, aunque tengamos 40 años de conocerlo, este fenómeno ha existido siempre y, tanto los ecosistemas como los seres humanos, nos hemos tenido que adaptar a él. Es ahora que los gobiernos comienzan a preocuparse más por la afectación que El Niño puede causar las personas debido al desmedido aumento de la población, pues cada vez hay más demanda de agua y existen más asentamientos en zonas vulnerables a este tipo de eventos naturales. Hoy en día, la posibilidad de que un huracán cause daños a la población es mayor que antes y la sociedad ha olvidado la importancia de estos fenómenos para la vida cotidiana. Tan es así que a la presencia de lluvias se le denomina "mal tiempo", cuando en realidad deberíamos celebrarla. Sólo deseo terminar con una reflexión, pero ésta deberá ser totalmente suya: ¿Y si no lloviera? |
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Ahora, 40 años después, "El Niño - Oscilación del Sur" causa nuevamente estragos en México y el mundo, generando las temperaturas oceánicas más altas que se hayan registrado en la historia, provocando sequías severas e incendios de magnitudes catastróficas. Este año, es considerado igual o más intenso que el que afectó a nuestro país en 1997-1998, por lo que se espera una sequía muy intensa que afectará caóticamente a la sociedad y sus actividades económicas.