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Entre lo Vivo y lo Inerte: Los Virus

por Biol. Oscar S. Aranda Mena |

Siendo partículas capaces de infectar y matar a cualquier organismo viviente de nuestro planeta, el interés por comprenderlos resulta imprescindible para nuestro futuro.

Definiendo a los virus
No caen en ninguna clasificación biológica, pues no están conformados por una célula, aunque sí poseen un paquete de material genético como el de cualquier célula animal o vegetal. Por otro lado, su estructura tiene ciertas cualidades que los acercan mucho al reino mineral. Es así como se encuentran entre lo inerte y lo vivo, actualmente son considerados como entidades biológicas, pues contienen información genética que puede replicarse y evolucionar.

La palabra virus, en latín antiguo, era utilizada para definir las excreciones y jugos naturales. Ha evolucionado definiendo a un agente infeccioso extremadamente diminuto; tanto que hasta antes de la década de 1930 resultaba invisible para los humanos. Luego de ser aislados, se descubrió que son más grandes que una molécula y un poco mayores que una proteína simple, filtrándose incluso a través de filtros de cerámica.

Viviendo como parásitos
Aunque tienen un "paquete" de información genética (DNA o RNA), un virus por sí solo no puede vivir ni desarrollarse. Necesita de una célula viva que los hospede para apoderarse de sus enzimas y toda la maquinaria biológica que la compone, y así utilizarla para auto reproducirse y generar nuevas cápsulas que contienen su propia información genética.

¿Y qué hay sobre su origen?
Su origen es incierto, pues no existen registros fósiles. Una de las teorías más consistentes es la "co-evolución", donde los virus evolucionaron a la par de las formas vivientes como "células parásitas", mismas que perdieron muchos de sus componentes y que fueron originándose tanto en agua, aire y tierra; adaptándose a formas de vida particulares, por lo que actualmente existen virus muy variados y sumamente especializados, capaces de atacar a una célula específica.

La debilidad de los virus
Luego de infectar a una célula huésped, el virus es identificado a través de las proteínas que lo envuelven y el organismo es capaz de generar anticuerpos para detectarlo y eliminarlo, por lo que su ciclo de vida es muy corto, abandonando al huésped en pocos días, no sin antes liberar infinidad de réplicas listas para atacar a otra célula nueva.

El éxito de los virus
Los virus son el ejemplo de la evolución en su máxima expresión. La evolución es un cambio paulatino en la estructura de un organismo para adaptarse a su ambiente a través del tiempo, ya sea por selección natural o la mutación. Una mutación es un cambio drástico y aleatorio en su estructura básica, que crea una nueva forma estable y hereditaria.

Es así como periódicamente aparecen "nuevos virus", los cuales han alterado las proteínas que forman su envoltura externa y los anticuerpos previamente formados por su huésped ya no lo pueden reconocer. Siendo un virus desconocido es indetectable y el huésped es incapaz de defenderse contra la nueva invasión.

El virus de la influenza es conocido por mutar frecuentemente. Es así como no ha podido crearse una vacuna eficiente contra la gripa o influenza, pues aún siendo muy similares uno de otro, cada "cepa" de virus nueva tiene proteínas diferentes, habiendo tantas variantes que resulta imposible crear una vacuna eficiente para todas. Por ello nos infectamos frecuentemente de gripa.

El presente y futuro
Gran parte de las epidemias y pandemias de la historia han sido causadas por virus como la viruela y la gripe en todas sus variantes, por lo que los científicos se preparan para enfrentar los virus emergentes, cada vez más agresivos y resistentes. Los cambios climáticos y la sobrepoblación han favorecido la generación de nuevos virus y bacterias, y muchos los consideran como un control natural de la población humana que busca establecer un equilibrio. Debemos entonces detenernos y pensar si no seremos ya demasiados, o si una vida más austera y ordenada nos permitiría enfrentar mejor a un futuro que amenaza con ser muy complicado para todos. Esperemos que los avances en la ciencia nos permitan entender que el peligro para el planeta no son los virus sino nosotros mismos.



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