Return to Inicio
La Madre Naturaleza: ¿Sobreviviendo a los humanos?
por Biol. Oscar S. Aranda Mena |
Entendiendo el problema Tal vez el problema está en que quienes hablamos de la problemática que existe entre los seres humanos y el medio ambiente olvidamos que vivimos en un planeta tan dinámico que con o sin nosotros sigue girando. Tal vez por ello sea tan sencillo ignorar las dificultades y seguir con nuestras vidas, pues finalmente, la naturaleza sigue su curso a pesar de lo que hagamos, para bien o para mal.Ahí radica el problema, pues ese mundo al que estamos acostumbrados tiene características que han sido moldeadas a lo largo de miles de millones de años, a través de fenómenos naturales extremos como los sismos, erupciones volcánicas, huracanes, inundaciones, la erosión causada por el viento y el agua, así como por la actividad de los mismos seres vivos. Considerando lo inteligentes que somos como especie, es difícil entender por qué olvidamos tan fácilmente que los cambios climáticos y los fenómenos extremos son parte natural de la vida del planeta. Hace poco tuve una interesante discusión con mi padre hablando del sombrío futuro que nos espera y justo ese fue su argumento que me hizo reflexionar: siempre ha habido desastres naturales catastróficos, pero son tan poco frecuentes que los olvidamos fácilmente. En el siglo XVI, por ejemplo, hubo un gran terremoto que mató a más de 800 mil personas y otro más mató a 600 mil hace apenas 33 años, y nadie los recuerda. Hace apenas 5 años murieron más de 300 mil personas a causa de un tsunami y una forma de gripe mató a 50 millones de personas en 1918. La pregunta obligada es, ¿hemos cambiado en algo nuestra forma de vivir? Es así como llego a la conclusión del por qué no hacemos nada para remediar los daños que le causamos al planeta, pues dada nuestra egoísta naturaleza humana, poco nos importa escuchar que "nos estamos acabando el planeta", cuando en realidad estamos firmando nuestra sentencia de muerte al acabar con los recursos que nos mantienen vivos. Efectivamente, el planeta tierra seguirá aquí y, como toda acción tiene una reacción, sufrirá los cambios necesarios para alcanzar una nueva estabilidad, donde seguramente no figuraremos como especie. Gracias a la desaparición de los dinosaurios (debido a una catástrofe natural), los mamíferos pudimos evolucionar en lo que somos ahora. Cuando nuestra especie desaparezca finalmente de la faz de la tierra, tal vez los insectos evolucionen y, tras miles de años, habrá otra nueva especie que pueble el planeta como lo hacemos ahora. Sobreviviendo a la naturaleza Vale la pena recordar lo indefensos que somos ante las fuerzas naturales como puede ser un gran terremoto, una sequía o una epidemia a gran escala. Creo que debemos preocuparnos por salvarnos a nosotros mismos, pues haciéndolo adecuadamente todo lo demás tomará su lugar. Si tu, has llegado hasta este último párrafo, no me queda más que felicitarte, pues ha superado uno de los grandes defectos que nos caracterizan: la indiferencia. No es necesario ser un sabio para saber que algo malo está sucediendo. El mundo está sometido a fenómenos naturales extremos, cuyos efectos se van a anticipar gracias a nuestra forma de aprovecharnos de la naturaleza. Es una gran presión que tarde o temprano estallará. No hay nada de malo en reconocer que el mundo no está en nuestras manos. Al reconocerlo, estaremos un paso adelante para poder interpretar todas esas señales silenciosas que la naturaleza nos da constantemente y que nos dice: "ten cuidado". Debemos entender que si no podemos ser la solución, igualmente no debemos ser parte del problema. Acciones sencillas que nos permitan aligerar el peso para que la naturaleza siga su curso. Planta un árbol y cuídalo el resto de tu vida, respeta la naturaleza y, sobre todo, ¡se feliz! |
Otros artículos |
Tal vez el problema está en que quienes hablamos de la problemática que existe entre los seres humanos y el medio ambiente olvidamos que vivimos en un planeta tan dinámico que con o sin nosotros sigue girando. Tal vez por ello sea tan sencillo ignorar las dificultades y seguir con nuestras vidas, pues finalmente, la naturaleza sigue su curso a pesar de lo que hagamos, para bien o para mal.