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Las Ballenas y el Hombre: Un Futuro Injusto
por Biol. Oscar S. Aranda Mena |
Luego que se suspendiera la cacería de ballenas (luego de eliminar el 90% de su población original), las nuevas generaciones de ballenas comenzaron a perder el miedo que sus antecesores tenían hacia los seres humanos y sus embarcaciones. En cambio, estas ballenas han demostrado en los últimos años una especial curiosidad por los seres humanos, quienes a su vez se han vuelto más amistosos tras cambiar arpones por cámaras fotográficas. Lo irónico y moralmente injusto es que, luego de años de ganarnos su confianza, nuevamente los humanos traicionemos de la forma más despiadada ese vínculo tan estrecho que se ha creado entre humanos y ballenas. Los países cazadores de ballenas como Japón, están presionando con fuerza para que nuevamente la cacería de ballenas sea permitida (cosa que nunca dejaron de hacer), aún en contra de la opinión de la mayoría de sus propios ciudadanos. Si se abre de nuevo la cacería de ballenas, todas las que se sienten confiadas ante la presencia de embarcaciones llenas de turistas, serán traicionadas y asesinadas cruelmente. Esto es, en pocas palabras, comparable a la traición de recibir una cuchillada en la espalda de parte de su mejor amigo. Podemos concluir que todos los problemas a los que nos hemos referido son causados por nosotros mismos y que el futuro de las ballenas no será diferente al nuestro. Me viene a la mente una frase de Albert Einstein en la cual comparó la infinidad del universo con la estupidez humana. No me queda más que repetir las palabras de una célebre persona: "Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia". Mahatma Gandhi. |
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Lo irónico y moralmente injusto es que, luego de años de ganarnos su confianza, nuevamente los humanos traicionemos de la forma más despiadada ese vínculo tan estrecho que se ha creado entre humanos y ballenas. Los países cazadores de ballenas como Japón, están presionando con fuerza para que nuevamente la cacería de ballenas sea permitida (cosa que nunca dejaron de hacer), aún en contra de la opinión de la mayoría de sus propios ciudadanos. Si se abre de nuevo la cacería de ballenas, todas las que se sienten confiadas ante la presencia de embarcaciones llenas de turistas, serán traicionadas y asesinadas cruelmente. Esto es, en pocas palabras, comparable a la traición de recibir una cuchillada en la espalda de parte de su mejor amigo.