Return to Inicio

Planeta Océano

por Biol. Oscar S. Aranda Mena |

Poca gente se ha tomado un momento para pensar en lo afortunados que somos al vivir en esta enorme bahía. Y es que por su ubicación geográfica y sus características, la Bahía de Banderas es un sitio sorprendentemente rico en fauna. En el marco del día internacional de los océanos, ésta es la bahía donde vivimos:


Una gran bahía en un gigantesco océano
Vivimos en un mundo de agua salada, al cual hemos dividido en océanos para entenderlo mejor. Pero resulta increíble que conozcamos más sobre la luna que sobre nuestros océanos y qué mejor ejemplo que nuestra misma bahía, cuyas profundidades nunca han sido exploradas.
Realmente me preocupa poco si la Bahía de Banderas es la más profunda del mundo o si es la más grande de México. Lo importante es que tiene características muy diferentes tanto del norte al sur, como del este al oeste. Es así como las ballenas y delfines tienen sus sitios favoritos, así como los peces de arrecife, tortugas, mantarrayas y cuanto animal nos imaginemos, pues hay espacio para todos.
Con forma de herradura, la bahía tiene una longitud de alrededor de 115 kilómetros desde Punta de Mita hasta Cabo Corrientes, y si trazáramos una línea recta entre Puerto Vallarta y las Islas Marietas, sumaríamos casi 40 kilómetros. Por su parte, el punto más profundo se encuentra frente a Yelapa con casi 1,500 metros de profundidad y forma parte de un largo cañón submarino que comienza justo a un costado de Los Arcos (conocido como “la quijada del diablo”), corriendo a lo largo de la costa para terminar en el Océano Pacífico.
Se cree que se formó hace 185 millones de años y, mientras los dinosaurios dominaban la tierra, ya se formaban las Islas Marietas, a través de una zona de actividad volcánica ubicada en lo que ahora es el Cerro Careyeros (Punta Mita). Poco a poco la bahía fue tomando forma hasta ser tal como la conocemos en la actualidad.

Bahía de las ballenas
Actualmente, la bahía tiene de manera oficial el mismo nombre que el municipio de Bahía de Banderas (Nayarit), lo que genera confusión sobre su nombre, ya que esta bahía abarca 2 estados y 3 municipios, incluyendo el de Bahía de Banderas. Sin embargo, originalmente tenía un nombre que honraba su importancia como sitio elegido por las ballenas jorobadas, las cuales cada invierno siguen dándose cita en estas aguas. En algún momento de la historia la bahía de las jorobadas pasó a conocerse como la Bahía de Banderas, en honor a un encuentro entre españoles e indígenas nativos en el Valle de Banderas.
Hoy en día, debemos seguir honrando la presencia invernal de cientos de ballenas que merecen un galardón por su paciencia al intenso acoso de las embarcaciones que las observan y un galardón más para los que con tanto esfuerzo contribuyen a su cuidado y conservación. Gracias a ellos, sabemos que cerca de 2,500 ballenas han sido registradas en los últimos 12 años.

De norte a sur, peces multicolores
Las características de la bahía han permitido que cientos de especies de peces se establezcan principalmente en las Islas Marietas, formando lo que se conoce como un “arrecife rocoso” y que podemos igualmente encontrar en sitios como Los Arcos y la costa sur. Esta riqueza de especies motivó hace unos años a la realización de un estudio sobre los peces de arrecife, descubriéndose que existen al menos159 especies, demostrando que la “ictiofauna” arrecifal de la bahía tiene una riqueza comparable con la de arrecifes de coral como Las Bahamas y Hawai.

Un paraíso “virgen” (¿?)
¿Se ha puesto a pensar en cuántos anuncios y mensajes existen con publicidad engañosa invitando a los extranjeros a visitar este “imperturbado” paraíso natural? Será un favor el que nos hacen, porque la bahía tiene serios problemas ambientales en cuanto a contaminación respecta, y es sólo gracias a su tamaño y volumen de agua que contiene que no da muestras evidentes del daño que se le está haciendo, el cual las autoridades no ven.
La descarga de aguas sucias, la sobrepesca “deportiva” mal regulada, barcos obsoletos (en uso) derramando diesel y desechos, playas erosionadas y “privatizadas”, exceso de luz y de ruido, además de empresas de turismo “eco-ilógico” que abundan estos días son sólo unos pocos ejemplos de lo que a diario sucede en todos los rincones de nuestra aún hermosa bahía.

Sólo tenemos una frase que debemos seguir repitiendo hasta que haga eco en nuestros oídos sordos y egoístas:
“Haga su parte, sea consciente y cuídela…” No olvide que ¡esta bahía le da de comer!

*Oscar Aranda es biólogo dedicado a la conservación y respeto a la naturaleza, promoviendo activamente la conciencia ambiental, dedicado a la protección de tortugas marinas en Puerto Vallarta, la observación responsable de la ballena jorobada y el turismo ambientalmente amigable.
Para mayor información visite la página www.vallartanature.org

Otros artículos