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Ranas y Sapos, Cantándole a la Lluvia
por Biol. Oscar S. Aranda Mena |
Pasando desapercibidosDado que tienen hábitos nocturnos, la mayoría de nosotros ni siquiera nos enteramos de su presencia. No es sino hasta que comienzan las lluvias que se hacen notar, luego de largos meses escondidos en espera del vital líquido, ya que su piel es permeable y no les permite retener la humedad en su organismo, lo que las haría morir fácilmente por deshidratación en ambientes secos. Esclavos del agua Descendientes de antiguos peces, ranas y sapos aún necesitan del agua para reproducirse, donde deben vivir las primeras semanas de sus vidas, respirando como peces a través de branquias para luego perderlas y desarrollar pulmones rudimentarios, pero conservando su delicada y sensible piel que les permite realizar la mayor parte de la respiración (respiración cutánea). Su piel les permite sobrevivir en ambientes húmedos, pero los hace sumamente sensibles a los contaminantes, ya que puede absorber componentes químicos y morir. Es por ello que son consideradas como indicadores naturales de la calidad ambiental y su presencia o ausencia nos permite conocer qué tan contaminado está un ambiente en especial. Sapos o ranas En general, las ranas y sapos pueden ser confundidas fácilmente entre sí. Aunque están muy relacionados unos con otros, la diferencia general es la textura de su piel, siendo más lisa y húmeda en las ranas mientras que es más áspera y seca en los sapos; además de que éstos presentan una glándula detrás del tímpano que se asemeja a un "cachete". Lo cierto es que han sido parte del folclor mexicano desde épocas ancestrales, atribuyéndoles poderes mágicos y misteriosos, utilizándolos principalmente en brujería y magia negra. Inofensivos aliadosSe calcula que en el mundo existen más de 5 mil especies, y en nuestra región existen alrededor de 50 distintas especies de ranas y sapos, algunas de las cuales son endémicas (sólo se encuentran en una región en particular). Dentro de la ciudad, la cantidad se reduce a alrededor de 3 especies de sapos y 5 de ranas, quienes mantienen a raya a los insectos rastreros y voladores que tanto abundan en temporada de lluvias. Existen en nuestra ciudad 2 especies de ranas arborícolas de gran belleza; si encuentras una no tengas miedo, no contienen veneno alguno. A pesar de ser animales inofensivos, la mayoría de la gente los considera repulsivos o hasta venenosos, como ocurre con los sapos, pues éstos poseen unas glándulas que al molestarlos pueden liberar una sustancia lechosa irritante y tóxica si se ingiere, la cual producen para evitar ser devorados por sus depredadores. Anfibios en peligro En el mundo son los anfibios los animales más amenazados y sus poblaciones están desapareciendo rápidamente. Dada su naturaleza de comer insectos, las ranas y sapos se ven irremediablemente atraídos por las luces, ya que éstas atraen más insectos. Desafortunadamente, terminan cruzando calles y banquetas donde son atropellados en grandes cantidades cada noche. Poco a poco sus cantidades van disminuyendo. Sin embargo, existe un peligro mayor que se relaciona con nuestra rutina diaria. Nuestras actividades de explotación indiscriminada de los recursos naturales pone en peligro sus hábitats. El simple hecho de tumbar un árbol crea una cadena de efectos que terminará matando a toda una población de ranas. Se pierde la sombra y se reseca la tierra, calentándose más de lo normal y eliminando toda posibilidad de vida para un anfibio. Siendo animales excepcionalmente especiales por su rol en la naturaleza y su compleja forma de vida, tienen un futuro bastante difícil. Gracias a su excelente capacidad de pasar desapercibidos han sobrevivido a los peligros de la ciudad, ganándose el derecho a vivir en nuestros jardines sin ser molestados. Piensa que, aunque sean feos, asquerosos o repulsivos, tolerar su presencia valdrá la pena, pues evitará que más molestos insectos entren a tu casa. |
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