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Tortugas Marinas: Visitantes Esperados

por Biol. Oscar S. Aranda Mena |

La temporada de lluvias está en su apogeo y las tortugas marinas ya han comenzado a visitar nuestras playas para depositar sus nidos, con la esperanza de sobrevivir y formar las nuevas generaciones, pero ¿podrán lograrlo con tantas personas consumiendo sus huevos?




Una visita muy esperada

Como cada año, las tortugas golfinas cumplen su compromiso con su ciclo vital: salir a depositar sus huevos en la playa, donde éstos se incuban naturalmente gracias a la temperatura y la humedad de la arena. Cada vez más turistas vienen a nuestra ciudad en busca de un “encuentro cercano” con una tortuga, cosa que resulta ser muy benéfico para el destino, pero un tanto riesgoso para las tortugas si no son observadas respetuosamente, pues invaden su “momento privado” impidiéndoles desovar. Sin embargo, con la guía adecuada de una persona capacitada, puede ser una experiencia única y conmovedora, capaz de convertir un frío corazón en un alma conmovida por tanto esmero por vivir y dar vida.


Una verdad oculta

Sin embargo, pocas personas se dan cuenta de la verdadera situación que enfrentan las tortugas diariamente para sobrevivir, debiendo encarar un sinfín de peligros naturales, además de una interminable lista de peligros causados por el hombre, siendo uno de ellos el consumo ilegal de sus huevos con la falsa creencia de que son un afrodisíaco natural.

Es así como millones de huevos son colectados cada temporada en todo México para ser distribuidos ilegalmente en cada ciudad, y Puerto Vallarta no es la excepción. Existen casitas, restaurantes y tienditas donde ofrecen discretamente este “exclusivo” producto, bajo los ojos ciegos y oídos sordos de las autoridades.

Sobra decir el crimen que se comete al consumirlos, y no me refiero al delito federal en el que de por sí se está incurriendo, sino a negarle la oportunidad a una pequeña tortuga de ser la única descendiente de la nidada, pues debemos considerar que las estimaciones más exactas indican que sólo una de cada mil tortuguitas que nacen llegará a la edad suficiente para poder reproducirse y depositar más huevos.


Un peligro para la salud

Si usted es una persona que gusta de consumir huevos de tortuga, tenga en consideración las siguientes razones “poco saludables” para no consumirlos: se ha detectado que la carne y huevos de tortuga contienen altos niveles de metales pesados y contaminantes orgánicos, los cuales son acumulados y transmitidos por generaciones, ya que no pueden ser eliminados por el organismo. El consumo de productos de tortuga contribuye enormemente al incremento en los riesgos de padecer algún tipo de cáncer y enfermedades cardíacas. Se sabe igualmente que estos componentes causan esterilidad y disfunciones sexuales, produciendo en consecuencia resultados opuestos a lo que generalmente se busca (y que no es cierto): el poder sexual, y lo peor es que esos componentes los conservará en su organismo y los transmitirá a sus hijos, tal como lo hicieron las tortugas.

Además de los problemas de contaminación, los huevos son potenciales transmisores de bacterias y parásitos causantes de infecciones estomacales severas, ya que éstos salen por el mismo lugar que defecan. Suena asqueroso, pero es cierto, y aquellos quienes trabajamos por conservar a estos magníficos animales debemos tomar medidas sanitarias durante su manejo, justamente para no caer en el riesgo de ser infectados.


¿Un final feliz?

Afortunadamente, poco a poco la gente está tomando conciencia sobre la importancia de conservar a las tortugas marinas y las nuevas generaciones están creciendo más lúcidas de la realidad en que vivimos todos y la que enfrentan las tortugas y todos los animales del planeta. Un turista, un paseante local, quienquiera que participe voluntaria o involuntariamente en el cuidado de una tortuga mientras desova en la playa o durante una liberación de crías al mar, quedará “marcado” de por vida, conmovido por la lucha tan férrea de estos organismos por sobrevivir y enfrentar los riesgos; una voluntad que les ha permitido sobrevivir a grandes cataclismos, convirtiéndolas en uno de los organismos vivientes más antiguos del planeta.

Vale la pena meditar sobre el futuro tan complicado que nos espera con tanta contaminación y consumismo. La pregunta es, si sobreviviremos nosotros tanto tiempo con esa codiciosa y egoísta forma de vivir, olvidando que somos un animal más en la faz de la tierra.

Si quieres aprender más sobre tortugas, te recomendados el artículo: ¿Y si no Hubiera Tortugas?. También puedes intercambiar opiniones en el Foro de Vallarta Online.


*Oscar Aranda es biólogo dedicado a la conservación y respeto a la naturaleza, promoviendo activamente la conciencia ambiental, dedicado a la protección de tortugas marinas en Puerto Vallarta, la observación responsable de la ballena jorobada y el turismo ambientalmente amigable. Para mayor información visite la página www.vallartanature.org

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