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Un Mar de Basura: Más de lo que Vemos
por Biol. Oscar S. Aranda Mena |
Viviendo en un mar de basuraEn los últimos años, las investigaciones científicas han demostrado que la basura en los océanos se ha convertido en uno de los mayores y complejos problemas de contaminación, teniendo serios efectos sobre los ambientes y la vida que los habita, además de afectar la economía, la navegación y en general la salud humana. Si bien se desconoce la cantidad de basura que llega a nuestras costas, es sólo una pequeña porción del total que se genera, pues mucha se hunde o queda enterrada durante su trayecto. Existe una campaña internacional que cada año, durante septiembre, coordina a miles de voluntarios en todo el mundo para recolectar basura del fondo y las orillas de lagos, ríos y playas de más de 100 países. En 2008 se recuperaron 3,400 toneladas de basura, 70 de las cuales correspondieron a México, pero no representan ni siquiera la mitad de la basura generada por año. Se sabe que más del 60% de la basura que hay en las playas es generada en los mismos lugares de recreación y otro 30% son casi exclusivamente colillas y cajetillas de cigarros. ¿A dónde va a parar tanta basura? En tierra firme, la basura puede viajar muchos kilómetros por efecto del viento, pero el agua la puede transportar por cientos de kilómetros para finalmente llegar al mar. En el mar es transportada por el viento y las corrientes por cientos o miles de kilómetros. La mayoría de la basura que queda flotando queda atrapada en un sitio al norte del Océano Pacífico (al norte de Hawai), donde las corrientes marinas y los vientos crean un remolino natural de donde la basura no puede escapar. Esto ha creado una isla de basura de cientos de kilómetros, invisible para la mayoría de los humanos, pero causante de miles de muertes de animales marinos incapaces de distinguir si son comida o no. Conectados con los océanos Los seres humanos estamos íntimamente ligados a los océanos y olvidamos lo importante que son para nuestra vida diaria. Los océanos son los moderadores del clima y generadores de la humedad que permite que llueva. Son el principal pulmón del planeta y, además de proveer de alimento a millones de personas, absorben una gran cantidad de contaminantes del aire y del agua. Hasta ahora, seguimos creyendo que el océano siempre tendrá la capacidad para resistir y absorber todo lo que desechamos en él sin importar la cantidad. Debemos tener muy presente que el cambio climático comienza en el mar y que todo lo que vive en los océanos está absorbiendo los mismos contaminantes, tornando a la vida marina en alimentos no aptos para el consumo humano. Ojos que no ven... Desafortunadamente, la conciencia de los humanos dista mucho de esta realidad. Playas limpias y libres de basura nos hacen vivir una fantasía de limpieza y pulcritud. En nuestra bahía el mar arroja toneladas de basura, compuesta principalmente por la que es arrastrada por los ríos desde las poblaciones aledañas, causando las desagradables "mareas rojas". Mientras nuestros gobiernos se esfuerzan en certificar algunas playas que ni siquiera son las más populares, el tema del tratamiento de aguas negras y el control de los lugares donde los contaminantes se originan ha quedado en el olvido. Si bien la contaminación es la consecuencia de nuestro estilo de vida y la deficiente vigilancia de las autoridades, la verdadera solución es la conciencia y educación ambiental. Ojos que no ven, corazón que no siente. Mientras no nos demos cuenta del verdadero grado de deterioro ambiental en el que vivimos, nada bueno sucederá. Al menos, si guardamos de forma adecuada nuestros desechos y disponemos apropiadamente de nuestra basura, ésta no estará expuesta a los elementos y no podrá llegar a un río o al mar, donde muy probablemente terminará en el estómago de algún desafortunado animal al que su aspecto o color le resulte apetitoso. Pongamos pues nuestro pequeño granito de arena, para comenzar a ser la solución y no la causa del problema. |
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Viviendo en un mar de basura
¿A dónde va a parar tanta basura? En tierra firme, la basura puede viajar muchos kilómetros por efecto del viento, pero el agua la puede transportar por cientos de kilómetros para finalmente llegar al mar. En el mar es transportada por el viento y las corrientes por cientos o miles de kilómetros. La mayoría de la basura que queda flotando queda atrapada en un sitio al norte del Océano Pacífico (al norte de Hawai), donde las corrientes marinas y los vientos crean un remolino natural de donde la basura no puede escapar. Esto ha creado una isla de basura de cientos de kilómetros, invisible para la mayoría de los humanos, pero causante de miles de muertes de animales marinos incapaces de distinguir si son comida o no.
Hasta ahora, seguimos creyendo que el océano siempre tendrá la capacidad para resistir y absorber todo lo que desechamos en él sin importar la cantidad. Debemos tener muy presente que el cambio climático comienza en el mar y que todo lo que vive en los océanos está absorbiendo los mismos contaminantes, tornando a la vida marina en alimentos no aptos para el consumo humano.